Eurail: la opción de viaje ecológico

¿Le preocupa el medio ambiente? Entonces le tranquilizará saber que viajar en tren en Europa es una forma relativamente "ecológica" de transporte.

En 2006 las personas viajaban más de dos mil millones de veces en aerolíneas programadas de todo el mundo. Otros 500 millones de pasajeros volarán antes del 2010. Los jets emiten 23 kilogramos de CO2 cada 100 kilómetros por pasajero, lo cual representa una gran cantidad de dióxido de carbono arrojado a la atmósfera. Los automóviles están en mejores condiciones emitiendo un poco menos de 18 kilogramos, pero los trenes los superan con una emisión por debajo de los cinco kilogramos de CO2 cada 100 kilómetros por pasajero.

"Si le preocupa estar contribuyendo al cambio climático mundial", advierte el Sr. Byrne, "recuerde que los ferrocarriles son siempre una mejor opción que la de volar.  Las emisiones de dióxido de carbono de un vuelo de ida y vuelta en clase económica desde París hasta Berlín le permitiría a un usuario del ferrocarrill viajar desde París hasta Berlín, luego hasta Viena, Roma y de regreso a París, con suficiente combustible de sobra para dos viajes de ida y vuelta desde París hasta Amsterdam, ¡así que podría viajar con un amigo!"

La red Eurail que cubre la mayor parte de Europa con su amplia gama de pases de tren flexibles y asequibles hace que sea más fácil viajar "ecológicamente".  Por ejemplo, el pasajero promedio del Eurail Global Pass viaja más de 6,500 kilómetros al utilizar el pase.  Los trenes que cubren esa distancia emiten 0.3 toneladas de CO2, mientras que los automóviles y los trenes emiten más de una tonelada de CO2.  Los viajeros pueden calcular sus emisiones personales utilizando el calculador de carbono en CarbonNeutral.Com o en el sitio web de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.

Además de los beneficios ambientales, tomar el tren puede ser tan agradable como el destino al que se dirige.  Los rápidos y elegantes trenes de Europa viajan eficientemente de un centro a otro con un mínimo uso del terreno en comparación con otros sistemas de autopistas.  Dado que no hay una expansión descontrolada de la ciudad, los pasajeros disfrutan de asientos al lado de la ventana mirando castillos de cuentos de hadas, laderas de colinas, pueblos somnolientos y ciudades animadas. 

Además, los trenes pocas veces enfrentan demoras mecánicas o climáticas y nunca lidian con la frecuente congestión de tránsito que no sólo detiene al tráfico aéreo y el terrestre sino que además emite los deshechos del combustible y aumenta los gases de efecto invernadero.  Tiene sentido tomar el tren siempre que sea posible.